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sábado, 5 de junio de 2010

Me mordió el subdesarrollo!

Disección de un cerdito, clase de Biología 12 grado.

El tránsito escolar entre Cuba y Canadá fue para mi hija como saltar de la realidad a la ficción y encontrarse de pronto en medio de una película. Estas fueron sus propias palabras cuando le pregunté como se sentía haciendo composiciones y presentaciones en inglés.

El proceso de matricula fue sencillo, un examen de inglés y uno de matemáticas, resultados inmediatos y quedó matriculada en el último nivel del Preuniversitario (High School) ese mismo día. Lo único que tuve que comprarle fue un candado con combinación para su taquilla que me costó $20, todo lo demás fue gratuito. Me quedé esperando la pregunta sobre su filiación política o sus creencias religiosas, que nunca llegó.

Todavía recuerdo aquellos corredores de la escuela relucientes, los adolescentes felices en un arcoiris cultural que me dejó extasiada,  aquella limpieza y sobretodo una cortesía olvidada. El director de la escuela, al enterarse que eramos cubanos, vino a conocernos y curioso nos preguntó sobre Cuba y Fidel. Probablemente al ver la expresión de mi rostro se auto respondió , Fidel se enamoró del poder, ese es el problema de Cuba.

Mi hija comenzó su rutina estudiantil rodeada de ese ambiente. Idioma, libros y métodos de estudios eran una novedad para ella. Un día me comenta que estaban diseccionando un cerdito en la clase de Biología, con genuina inocencia le pregunto qué parte del cerdito le  había tocado diseccionar a ella y me respondió rápidamente, todo, tenemos un cerdito para cada alumno. Le pedí que me repitiera eso de nuevo porque no lo podía creer. Me mordió el subdesarrollo!

Callejón sin salida.

 
Foto del mejor Preuniversitario en el Campo, La Lenin

Se acercaba el momento en que mi hija tenía que becarse en un Preuniversitario en el Campo.  Durante el tiempo en que ella cursaba la Secundaria Básica vivíamos con la esperanza de que esa nefasta obligación desapareciera. Pero como casi todos los caprichos de "nuestro comandante", aunque sea un secreto a voces que son un desastre, llegaban para quedarse.

En Cuba habían existido los preuniversitarios becados o internos opcionales. Las condiciones de estos eran diferentes. Estas escuelas se convirtieron en antros cuando todos los jóvenes que terminaban la secundaria básica eran obligados a becarse.

Si algún día se llegaran a escribir las memorias de padres y alumnos que tuvieron  que pasar por esa etapa, una de las cosas mas tristes que sin duda leeremos será el daño psicológico que representó para muchos adolescentes. Abandonaban sus hogares paternos en una edad crucial, donde se definen miles de conceptos importantes para la vida,  para verse rodeados de un ambiente hostil y degradante.

La única opción para librarse de aquella pesadilla era demostrar que el estudiante padecia de una enfermedad crónica. La lista de esas enfermedades confeccionada cuidadosamente por el Ministerio de Educación llegó a reducirse tanto que la epilepsia gran mal era una de las pocas aceptadas.

Como por arte de una "mala magia" comenzaron a aparecer muchachitos epilépticos en casi todas las escuelas secundarias del país. Una de ellas fue mi hija. No voy a descubrir el "conjuro" para lograr semejante diagnóstico en una joven que había sido saludable hasta llegar al grado 11, se los dejo a su imaginación.

A pesar de todo mi hija no logró ingresar al preuniversitario para los enfermos. La envidia y el chisme bastaron para que fuera a parar a una escuela tecnológica donde lo menos que se hacía era estudiar. Para colmo de males cuando cumplió 18  y  fue a sacar su licencia de conducción, como tenía en su Historia Clínica el diagnóstico de epiléptica, no se lo permitieron. El león -viejo y decadente- pero León al fin, nos mordió!

Como nunca ha llovido sin escampar y gracias a una "buena magia" la visa para emigrar a Canadá nos llegó exactamente en las últimas vacaciones que ponían punto final a su escuela tecnológica. Otros jóvenes no tuvieron esa suerte.

Recientemente supe que los preuniversitarios en el campo fueron cerrados "por falta de recursos". No se menciona en ningun parte oficial las barbaridades que ocurrieron durante años en esas escuelas.