Disección de un cerdito, clase de Biología 12 grado.
El tránsito escolar entre Cuba y Canadá fue para mi hija como saltar de la realidad a la ficción y encontrarse de pronto en medio de una película. Estas fueron sus propias palabras cuando le pregunté como se sentía haciendo composiciones y presentaciones en inglés.
El proceso de matricula fue sencillo, un examen de inglés y uno de matemáticas, resultados inmediatos y quedó matriculada en el último nivel del Preuniversitario (High School) ese mismo día. Lo único que tuve que comprarle fue un candado con combinación para su taquilla que me costó $20, todo lo demás fue gratuito. Me quedé esperando la pregunta sobre su filiación política o sus creencias religiosas, que nunca llegó.
Todavía recuerdo aquellos corredores de la escuela relucientes, los adolescentes felices en un arcoiris cultural que me dejó extasiada, aquella limpieza y sobretodo una cortesía olvidada. El director de la escuela, al enterarse que eramos cubanos, vino a conocernos y curioso nos preguntó sobre Cuba y Fidel. Probablemente al ver la expresión de mi rostro se auto respondió , Fidel se enamoró del poder, ese es el problema de Cuba.
Mi hija comenzó su rutina estudiantil rodeada de ese ambiente. Idioma, libros y métodos de estudios eran una novedad para ella. Un día me comenta que estaban diseccionando un cerdito en la clase de Biología, con genuina inocencia le pregunto qué parte del cerdito le había tocado diseccionar a ella y me respondió rápidamente, todo, tenemos un cerdito para cada alumno. Le pedí que me repitiera eso de nuevo porque no lo podía creer. Me mordió el subdesarrollo!


